En el lago Aksaray

A primera vista el barro parece cercar un espacio cristalino. No hay vida, no hay apenas movimiento, sólo silencio, agua y mucha sal. Un poco más cerca el barro desaparece y el agua envuelve, como la nieve, en su mismo silencio. Durante las horas de sol el ojo no puede permanecer en el agua, pero la imagen se fija y el cuerpo regresa una y otra vez a esa quietud.

Antes de las cinco el lago se rompe en una concavidad naranja. El día está a punto de extinguirse y el sol parece ocultarse en el lago. Es el mismo reflejo de la luna: primero un cuarto, después la mitad y finalmente una estela azul que elimina la esperanza de ver el Inframundo.DSC_0183

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