En el río

Sé que es de día porque el sol calienta. Miro hacia el cielo y percibo un azul que no se puede clasificar ni en el día ni en la noche. No hay nubes y los pequeños destellos blancos me recuerdan la intensidad de las estrellas. Antes del cielo están las ramas desnudas que se mecen con el viento y se acompasan con un río que cae y se desacelera. Ya no quedan hojas, todas están dobladas y secas bajo mi cuerpo. Hace frío y la luz tiñe a las ramas de un blanco luminoso como los destellos del cielo. Encima de las hojas siento una raíz justo en la parte baja de mi espalda, una raíz porosa, que sobresale húmeda y dura como las rocas que la rodean.

hojaseca

Versátil

En la continuidad de la selva la excepción no detiene, avisa. Es un claro, imagen afín a los metales, dorado rodeado de verde donde uno puede detenerse, pero no habitar si quiere conocer los límites. Tan fácil e irreal como hacer de una piedra un trono, de esa caña el eje del mundo que hago zumbar sobre mi cabeza.  Pero sólo estoy rodeando el camino. En él pienso en un paseo que no conozco y que se me hace familiar y placentero, como mirar el reflejo del sol a través de un brillo húmedo, hacer de la lisura una extensión del día. Aún no se ha despertado ni el calor y he roto la caña entre las manos.

Después vuelvo a la oscuridad de la fronda. Acá he de ser yo el que cambie, sin una imagen fija no distingo el río. En esa oscuridad ocurre, como siempre, lo improbable. Alguien grita una palabra, después, un nombre. Como lo que me rodea, la palabra no tiene un igual. Acampa y se mezcla en el siguiente paso como un animal oscuro. Llega hasta aquí tras haber nacido del aviso de la manda y del placer inesperado. La palabra que indistingue un rostro que ha dejado de ser nuestro. Pero es la herramienta que nos queda y que tantas veces ha embotado el filo de las cosas. Todo es más corto, ahora que ya oigo los motores de la camioneta y no he tenido tiempo para sentirme incómodo. Hazte versátil; no olvides que ahí fuera estás expuesto y los tiempos caminan y los tiempos caminan.